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No soy el unico loco:

domingo, 9 de junio de 2019

SENCILLOS PASOS PARA TREPAR AL EXITO


Puede ponerlos en práctica en orden o no, es indistinto, cree su propia aventura.

#1. No se la juegue por nada ni nadie.
#2. No defienda a nadie más que a usted mismo.
#3. No luche por ninguna causa.
#4. No exprese sus opiniones, ocúltelas, mátelas.
#5. Sea estándar.
#6. No esté dispuesto a ayudar, sea rápido para criticar a los demás.
#7. Cuando la situación lo amerite, mienta sobre los demás, tergiverse, ensucie y oculte información.
#8. Sea estratégico, use la estructura verticalista de la pirámide para beneficio propio. Alabe al superior, castigue al inferior. Trepe, pise cabezas, de codazos y golpes bajos, quiebre a los demás, encuentre sus puntos débiles y úselos.
#9. Recuerde que no importa la verdad, importa gritar más fuerte.
#10. Recuerde que es más útil la ferocidad, la viveza, y el uso de máscaras que la mansedumbre, la honestidad y la transparencia.
#11. Siembre opiniones en los demás, lleve y traiga chusmeríos, no deje de agregar “sal” a todo comentario que le llega, ponga a unos en contra de otros. Sálvese en todo momento.
#12. No de puntada sin hilo; todo favor se debe cobrar, todo gesto propio de falsa bondad debe ser echado en cara en el momento indicado, todo error ajeno es útil al momento de extorsiones y mediaciones. Todo puede ser utilizado en favor del ascenso, no malgaste nada.

SENCILLOS PASOS PARA LOGRAR SALUD MENTAL


Puede ponerlos en práctica en orden o no, es indistinto, cree su propia aventura.

#1. Aprenda a decir: “no”.
#2. Permítase estar cansado, no querer, no tener ganas.
#3. Sea sincero con lo que le pasa.
#4. Permítase estar mal, transítelo sin ansiedad.
#5. Priorícese a usted mismo.
#6. Ponga límites.
#7. Aprenda a decir basta.
#8. Haga oídos sordos al veneno social.
#9. Cuando su trabajo no sea apreciado, haga menos. No le tire perlas a los chanchos.
#10. Permítase el error.
#11. Perdone sus propios defectos, falencias, particularidades y errores.
#12. Comprenda que no existe la necesidad de ser bueno en todo.
#13. Entienda que es humano y como tal tiene derecho a no ser perfecto.

sábado, 8 de junio de 2019

SENCILLOS PASOS PARA FORMAR PARTE DE LA FAUNA INTRAHOSPITALARIA

Puede ponerlos en práctica en orden o no, es indistinto, cree su propia aventura.


#1. Prefiera la quietud al ponerse en acción, prefiera opinar en vez de solucionar. Un juicio apresurado y descontextualizado le previene mucho trabajo.
#2. Nunca olvide sonreír y saludar amenamente a las personas de quien habla palabras poco felices por detrás.
#3. No mezquine imaginación a la hora de agregar “condimentos” cuando habla de otros.
#4. Practique la filosofía del: “la culpa siempre es del otro, en especial cuando hay inferiores blaco-fácil”.
#5. Convénzase de que usted fue, es y será excelente. Nunca se equivocó, se equivoca ni se equivocará. Haga el ejercicio diario de proyectar sus propios defectos y errores en los demás. Argumentos útiles que puede utilizar: “a mí jamás se me hubiese ocurrido”, “yo nunca procedí de tal manera”, “jamás me pasó”, etc.
#6. Olvide de donde viene.
#7. No enseñe, confunda.
#8. No facilite, complique.
#9. No solucione, problematice y enrosque.
#10. No se ponga en el lugar del otro.
#11. Chupe medias: sirva, preocúpese, facilite tareas, sea considerado, haga reír, ayude, aplauda, defienda, regálele obsequios y tenga gestos lindos con sus superiores.
#12. Crea y practique el verticalismo.
#13. Aplauda al superior. Golpee al inferior. 
#14. Pierda sensibilidad, ¿cómo lo logra? En todo momento que perciba que algo está mal o es injusto cállese la boca, quédese inmóvil, no intervenga y así, sólo así, "muera un poquito de vez en vez".
#15. Compare entre sí a los demás, juzgue, invente, cree caos: manipule a las personas.
#16. Nunca subestime el gran poder que tiene sobre mentes en formación los siguientes argumentos: ”esto es un trabajo”, “acá somos todos adultos”. Úselos para justificar cualquiera de sus exigencias. Tampoco subestime la intensa seducción que provoca en el inferior ser un “buen profesional”; argumentos a utilizar: ¿tenés vocación? ¿querés ser un buen médico?
#17. No se deje afectar por los sentimientos ajenos. 
#18. Haga con los demás todo aquello que no le gustó que hicieran con usted. Escúdese en todo lo que le debe la humanidad a la institución católica del miedo y la culpa para justificar cualquier aspereza pedagógica-formativa.

lunes, 20 de mayo de 2019

ALGO QUE ENCONTRÉ PERDIDO ENTRE NOTAS Y GARABATOS

Buscando en mi cajón/baúl, perdido entre muchos hojas-papelitos-servilletas-envoltorios-recortes de papel escritos, remarcados y tachonados, encontré esto que escribí el 26/05/18. Una semana antes de pasar a ser residente de segundo año.


JUANJO, CUANDO SEAS VOS EL RESIDENTE DE 2 NO TE OLVIDES DE CÓMO TE SENTISTE COMO R1:

#1. No te olvides de protegerlos.
#2. Nunca permitas que los reten por tus propios errores.
#3. Cuando algo haya salido mal que lo primero que pienses no sea en culpar al “blanco fácil”; creé en ellos antes que en los demás. Incluso estate dispuesto a recibir las balas vos, sin importar de quién sea la culpa.
#4. Antes de retarlos, enséñales. Antes de retarlos, entendelos. Antes de retarlos escuchalos.
#5. No los provoques.
#6. No los interrumpas innecesariamente, dejalos pensar tranquilos, dejalos expresarse sin que se sientan presionados.
#7. Así como a tantos les gusta chuparle las medias a los superiores, vos serviles a tus residentes de primero.
#8. La medicina no se trata de mirar a quienes están arriba, se trata de mirar hacia abajo.
#9. Nunca dejes de preocuparte por sus sentimientos, ellos tienen derecho a estar cansados, a no tener ganas, a tener hambre y sed, a querer ir al baño. Son humanos y tienen derecho a olvidarse cosas, tienen derecho a cometer errores, tienen derecho a hacer las cosas a su modo y a sus tiempos.
#10. Permitiles tener un mal día, una mala semana, una mala rotación sin que eso los etiquete negativamente. No somos máquinas, no tenemos que ser buenos en todo.
#11. Siempre reconocé el esfuerzo, agradecé el cansancio y valorá la buena predisposición.
#12. Nunca dejes de alentarlos a que sean originales, que escriban con sus propias palabras, que expresen sus opiniones con comodidad.
#13. No te olvides de respetarlos no solamente como profesionales, sino como personas; como seres que tienen familias que los aman y amigos que los quieren. Tratalos respetando todo ese amor que los trajo hasta donde están hoy.
#14. Nunca permitas que ellos trabajen mientras vos estás sentado cual “jefe del mate”; trabajá siempre más de lo que les exigís a ellos, nunca igual o menos.
#15. Nunca digas “ese no es mi trabajo”, “ese no es mi rol”. Arremangate sin asco, se enseña más con el ejemplo que con las predicaciones.
#16. No practiques nunca la miseria de la verticalidad.
#17. No les mientas. Nunca jamás uses la mentira para lograr tener razón.
#18. Nunca te enojes ni los retes cuando te digan la verdad.
#19. Anticipate a sus errores obvios de principiantes.
#20. Celebrá sus logros, alégrate con su crecimiento. Contribuí a que construyan su autoestima y seguridad; no te conviertas en aquellos que disfrutan destruyendo, confundiendo y desanimando.
#21. Hacé todo lo posible para que el sistema no logre envenenarlos, hacé todo lo posible para que conserven esa felicidad con la cual ingresaron.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

CONSTRUIR VS. TRANSITAR


Dos adolescentes, recién graduados de la secundaria, se alistaron a tomar decisiones sobre cómo “comenzar” sus vidas.


Uno, pleno de energía, proyectos y ganas dijo: “-yo voy a construir”. Entonces tomó en sus manos herramientas: el pico, la pala, el martillo, el serrucho… lentamente fue llenándose de ellas. A la par compró materiales como arena, cal, madera, cerámicos, aberturas y todo cuanto podía. Día a día se esforzaba hasta el cansancio, construía y construía; cimientos amplios, muros anchos y altos, puertas, ventanas, pisos cada vez más altos, puentes. Cada día la construcción crecía.

El otro adolescente, pleno de energía, curiosidad y ganas dijo: “-yo voy a transitar”. Y a diferencia del anterior, no tomó en sus manos herramientas, él se hizo de accesorios. Es así como buscó una mochila y la llenó con algo de ropa, la cámara de fotos y elementos que tenía a la mano. Sin pensarlo mucho comenzó a transitar. Día a día recorría mucho, conocía gente, escuchaba opiniones distintas; pasó hambre, pasó frío, pasó calor, pasó miseria y lujo; a todo se abrió, todo probó, todo tactó, todo gustó, todo oyó, todo vió, todo experimentó.


Un día, al ambos cumplir 30 años decidieron hacer un balance; el que construyó todos esos años decidió hacer una pausa, y el que transitó todo ese tiempo decidió regresar.


Fue entonces cuando el que había estado transitando dijo: “-Mucho recorrí, mucho experimenté; se quién soy y quien no, se lo que me gusta y lo que no, se lo que necesito para vivir y lo que me hará feliz. Estoy en el momento ideal de comenzar a construir”.


El que por años se había esforzado y casi sin descanso había llegado a construir su grandeza, estando arriba de su edificio, sobre esos anchos y altos muros; observó cansado toda su obra. Se merecía descansar y transitar, era su momento de vivir y disfrutar. Pero amargamente, cayó a la realidad, toda esa energía y ganas que al principio lo caracterizaban no habían permanecido intactas. De pronto, como si alguien le sacara la venda de los ojos, entendió que su momento de transitar había pasado, ya no podía libremente transitar por el mundo y probar sus sabores, sus texturas, sus olores, sus temperaturas, sus luces y matices, sus colores; ya no podía libremente transitar sus caminos, experimentar las personas, sentir lo aleatorio que puede ser fluir sin rumbo; ya no podía libremente reconocerse a través de un libro, una charla, un momento, una persona, una mirada en algún lugar perdido del mundo siendo simplemente un mero anónimo. Tristemente entendió que ya no era tiempo de transitar sino que era su momento de mantener.

Penosamente, estando en la cima, volvió a ver esos muros anchos y altos, esos pisos imponentes, esas puertas y ventanas amplias, esos puentes, esos pasillos, toda su obra… y entendió que eso no era un imperio, tampoco un castillo, ni una casa… ya no parecía siquiera un hogar. Como quien mira por primera vez un lugar, vió una cárcel; un lugar sin salida pavimentado por el miedo a perderlo y no volverlo a recuperar.

EN EL PRECISO MOMENTO EN EL CUAL; ANTE ALGO QUE CONSIDERÁS INCORRECTO, NO TE GUSTA O TE GENERA "RUIDO MENTAL"; PERMANECÉS INMÓVIL, CALLADO Y "AL MARGEN"... EN ESE PRECISO MOMENTO MORÍS UN POQUITO.