viernes, 1 de junio de 2012

LEYES NECESARIAS

A veces me pregunto sobre la necesidad de ciertas leyes. ¡Es que el simple hecho de que existan insulta a la raza humana!
Como si hubiera una ley que diga que los manzanos tienen que dar manzanas y los gatos tienen que maullar.
¿Hace falta que esté legislado el accionar humanamente para que nos acordemos del respeto, de los derechos del otro y de tantas otras cuestiones básicas y fundamentales? Evidentemente sí…

lunes, 26 de marzo de 2012

PHOTOSHOP

Aparentemente ciertas personas esperan encontrarse en la tapa de una revista, con una chica que recién se levanta, sin siquiera el mínimo arreglo personal para así evitar que su propia envidia y complejos envistan cruelmente con su ego.

¡No hay que mal interpretar el arte y mucho menos confundirlo con la realidad!

Pensar que aquella publicidad gráfica es de tal modelo con Photoshop es la más común minimización del arte que conduce a no menos que degradarlo. No hay que pasar por alto todos los demás componentes tan importantes como la/el modelo; es crucial la capacitación del fotógrafo, la calidad de la tecnología (cámaras e iluminación), el trabajo de los diseñadores de indumentaria, maquillistas y estilistas, la imagen de la marca y los conocimientos del encargado de edición de la fotografía final.
Es decir, la foto NO es simplemente la persona en ella. A demás de la modelo hay todo un universo que expresa su propia versión de la marca y su concepto en ella.
Del resultado final, entonces, serían responsables una parte lo innato de la/el modelo; otra parte la posición, la cara y la mirada; otra parte los encargados del look; otra parte la digitalización de esa obra (producto de la cámara); otra parte la iluminación; otra parte la visión del fotógrafo; otra parte el mensaje que se busca transmitir y la última parte el encargado de edición (Photoshop).
Tal es así que a partir que la/el modelo entra al lugar donde van a realizarse las fotos empieza a ceder un poco de su identidad para adoptar la del equipo con el cual está trabajando. Aporta algo de lo suyo pero el trabajo final no es de su entera autoría.

Es un error tratar de compararse destructivamente con aquella persona que, dentro del todo de la obra de arte, fue previamente intervenida por experimentados sino expertos en su campo de trabajo del cual también viven. Y también lo es compararse destructivamente o tratar vilmente de encontrarle defectos a aquella persona fuera de la obra de arte, el ser humano del diario vivir que sin toda la producción artística no es ni más ni menos que uno, simplemente un ser con capacidades y defectos parecidos, iguales o diferentes a los míos.

Llevando esto a otro ámbito en un contexto ideal, cuando realizo un trabajo se supone que lo realice con mi máximo potencial para hacerlo de la mejor manera y para ello se requiere también buenos elementos para optimizar el resultado.
El mundo del arte y la moda no es diferente. Lo que cambia son los requerimientos para lograr un producto final bueno.

Con esto no justifico ningún exceso y menos cuando el arte es utilizado como medio de venta masiva. Cuando el arte es un puente entre la moda y la sociedad otros parámetros y reglas entran en juego que no deben ser ignorados. Con respecto a esta rama del arte, creo en la tolerancia siempre y cuando se mueva en un ámbito de salud integral y lo sostenga para con todos los involucrados (adelante y detrás de cámaras así como también el público) sin jugar con los límites.

domingo, 5 de febrero de 2012

LOS CHACHAREROS

Nunca faltan aquellas personas que no pueden sentirse menos y con cierto aire de superación pretenden saber todo e incluso más que los que realmente conocen del tema.
Saben más, tienen más, conocen cosas más grandes y nunca escatiman imaginación para vender sus fantasías como realidades a “caídos del catre” que les creen. Incluso ellos mismos llegan a creerse sus fantasías.

Tengo que aprender a permanecer en silencio frente al mar de palabras de pura cháchara. Pero ¡cómo me cuesta!

domingo, 22 de enero de 2012

EL DIVAGANTE

Toda persona atraviesa por una etapa de divagación en la cual no se tiene idea de lo que se quiere hacer en la vida y cualquier sueño nos conquista y nos hace volar. Obviamente la misma termina cuando descubrimos qué es lo que realmente nos gusta y renunciamos a todo lo demás.

Nomino como “el divagante” a aquel que tiene delirios de temáticas aleatorias sin hilo conector entre los mismos a punto tal de lograr que su constructo mental del futuro esté librado púramente a la suerte del día.
Desde mi punto de vista, el no ver claramente un futuro centrado y ubicado mínimamente en tiempo, espacio y dimensión (temática) le quita productividad al mismo; y lo condena a una dimensión mágica alternativa en la cual el tiempo y demás variables de interés son relevadas a un segundo plano.

“Todo tiene sus pros y contras” dicen siempre, pero con respecto a las características personales yo diría que toda característica es buena en un contexto adecuado.
En cuanto a la divagación me parece sana en el contexto de la objetividad ya que conlleva a la creatividad y aumento de la calidad. Es decir, divagar con rumbo es bueno, necesario y enriquecedor pero no así el divagar sin rumbo.

Es difícil entablar una conversación racional y cronológicamente coherente (tener en cuenta otras conversaciones con la misma persona) con gente grande que habla como típicos niños que un día quieren ser astronautas, otro médicos y otro futbolistas. Me molesta mucho la desorganización mental y sobre todo la ausencia de un proyecto individual.
¿Cómo se camina sin rumbo? ¿Cómo se llega a la meta si no se corre sobre el camino? ¿Qué meta se quiere alcanzar cuando se cambia de carrera constantemente?

Ante los divagantes carentes de dirección no puedo más que escuchar sus delirios de grandeza randomizados y alimentarlos hasta la estupidez.
¡No vengas con grandeza de ‘mentirita’ a un soñador experimentado como yo!