La aceptación, celebración y posterior práctica de la ignorancia pareciera no tener límites. Todos los días veo a gente “inteligente” que se deja llevar por lo que suponen las apariencias dicen. Lo que más me molesta de ellas es que se atreven a juzgar y hasta subestimar a personas que no cumplen con sus patéticos parámetros de normalidad.
Incoherentemente señalan a la superficialidad cuando ellos mismos la utilizan como un parámetro de evaluación “válido” para subestimar.
Basado en esto digo que no estoy dispuesto a rebajarme al nivel de tal incoherencia y aceptar críticas de personas que no se atreven a conocerme en profundidad. No acepto juicios basados en suposiciones infantiles, subjetividades no fundamentadas, ideas inventadas o la misma ignorancia.
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